Romina Tejerina: Se cumple un año más de su detención

 
Cuatro veces injusticia

Miles de paginas se han escrito sobre Romina. Miles de opiniones se han vertido sobre Romina: a favor y en contra. Miles de veces se exigió su libertad entendiendo que es una víctima. Miles de veces se la llamó asesina sin comprender el trasfondo de una historia de violencia familiar, social y cultural que puede hacer estragos en al vida de una persona. Romina es una joven mujer a quien le arrebataron su cuerpo. Primero fue Pocho Vargas quien ejerció su poder sobre ella violándola. Luego el silencio impuesto culturalmente, el temor a ser juzgada y la ineficiencia del Estado que convierte la denuncia en una nueva violación y no tiene previsto espacios de contención para victimas. Entonces, otra vez la historia repetida de los fallidos intentos clandestinos, las maniobras caseras para liberarse del monstruo que crece en sus entrañas, la única posibilidad de aborto al que están condenadas las mujeres pobres que, muchas veces, mueren en el intento.

Romina fue impedida una vez más de ser dueña de su destino y de su cuerpo. No pudo optar y, la fatídica decisión de la sin razón y del estrés de quien sufre un trauma que la marcará toda su vida, optaron por ella. Y una vez más su cuerpo le fue arrebatado como tantas otras veces, encerrado en los laberintos de la justicia que no comprende la situación por la que pasan mujeres como ella y sólo cuenta con cárceles sombrías para atender casos como este. Culpable, con atenuantes, pero condenada a catorce años. Esta es la historia de Romina Tejerina y de muchas mujeres. Mujeres oprimidas a quienes ni el propio cuerpo les pertenece.

Se cumplen cuatro años de su detención, de las idas y vueltas de la justicia y su ensañamiento. La historia de Romina desnuda a la opinión publica una realidad que viven otras tantas mujeres en nuestro país. Su historia obligó a los medios masivos a hablar de ella, generalmente banalizando y reduciendo los hechos a las columnas policiales, escamoteando la verdad que se esconde entre líneas: La naturalización de la cultura patriarcal y la aceptación social de la violencia hacia las mujeres. Violencia que se refuerza cada vez que la justicia suma un día más a su encierro. Su caso, sin embargo, creó cierta conciencia social que permitió, en otros casos, fallos judiciales más humanos. Romina Tejerina, mientras tanto, aguarda a que la movilización social la rescate de las mazmorras del patriarcado.

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