Muerte accidental de un anarquista

 
Grecia en mi corazón

Ahora dicen que la bala policial que truncó la vida del joven militante anarquista Aléksandros Grigoropoulos habría sido disparada al aire y que al rebotar contra un cartel metálico desvió su trayectoria hasta terminar impactando sobre el desafortunado adolescente. Los testigos presenciales, en cambio, afirman que el policía Korkoneas, de la Guardia Especial de la Policía de Atenas estaba ”totalmente fuera de control y furioso” cuando arremetió contra Aléksandros y otrxs jóvenes y que el asesinato se habría cometido con total alevosía.

Accidente o no, la muerte de Aléksandros desencadenó un estallido social que hoy, diez días después, está lejos de aplacarse y anticipa, quizás, el derrotero de varias ciudades europeas donde la crisis financiera capitalista está haciendo trizas el encantamiento ideológico del mercado omnisapiente y el crecimiento económico ilimitado. Porque el estallido no puede comprenderse si se supone que es una mera reacción al asesinato o a la prepotencia policial. Por el contrario, es necesario observar el contexto en el que este estallido se produce si se pretende sacar alguna conclusión. Y el contexto es: un presente de miseria espiritual y creciente pauperización económica en las peores condiciones de flexibilización laboral, desempleo y ausencia total de perspectivas laborales y existenciales. La rebelión de los 600 euros dice la prensa, en alusión a las expectativas más realistas de unx joven griegx recién egresadx de la universidad. .

El sistema político griego tambalea. Desde el restablecimiento democrático, luego de la cruenta dictadura de los coroneles, se creó un modelo bipartidista en el que los conservadores (Partido Nea Dimocratia) y los socialdemócratas (Partido Pasok) se alternan en el poder y gobiernan cual dinastías clientelistas y corruptas, sin aportar a la resolución de los problemas de cada vez más numerosos sectores de la población. Este modelo parece haberse agotado y los síntomas del agotamiento son previos al asesinato de Aléksandros. La Confederación General de Trabajadores (GSEE) y la Unión de Funcionarios Civiles (ADEDY) convocaban a una huelga general con movilización para el miércoles 10. Le reclamaban al gobierno conservador la anulación de ciertas reformas que suprimían acuerdos colectivos para dar más beneficios a las patronales. Sin embargo, para bastos sectores no ligados al sindicalismo reformista y burocrático, estos reclamos parecían menos que insuficientes.

Podía percibirse un ambiente enrarecido, previo a la noche fatídica del 6 de diciembre. Desde veinticinco días antes, 15 inmigrantes ilegales están en huelga de hambre, reivindicando su derecho y el de otrxs 140 inmigrantes más, a obtener un permiso de residencia. El permiso de residencia, en las actuales circunstancias constituye para muchxs, el derecho a la vida. Ni más ni menos. La solidaridad activa de jóvenes radicalizadxs ya había producido, en noviembre, enfrentamientos con la policía durante los cuales fue asesinado un inmigrante paquistaní. Diversos grupos anarquistas y de la izquierda extraparlamentaria convocaban a un día nacional de acciones en solidaridad con los 15 huelguistas para el viernes 5 de diciembre, vísperas del crimen de Aléksandros. Ese día, desde temprano, fueron bloquedas distintas avenidas en el centro de Atenas con barricadas y quema de contenedores de basura. En Creta fue atacado el Ministerio de Educación en ocasión de la visita del presidente de la república, Karolos Papoulias. Los disturbios en Atenas continuaron durante la noche y el día siguiente, con epicentro en el combativo barrio de Eksarchia, sede de la Universidad Politécnica de Atenas. Precisamente en Eksarchia, participando de las acciones de solidaridad, estaba Aléksandros al momento de recibir el balazo policial.

Desde el instante en que se conoce su asesinato estallan protestas espontáneas y enfrentamientos con la policía por todo el centro de Atenas. Se toman edificios universitarios y se hacen sabotajes y ataques contra comisarías, bancos y otros símbolos del estado y el capital. Rápidamente la rebelión se extiende a Tesalónica, Ioanina, Creta, Patras, Larissa y muchas ciudades más. Al día siguiente, domingo, sin más organización que cadenas de mails y llamadas telefónicas, veinte mil personas marchan en Atenas hacia la Sede Central de Policía, donde se producen nuevos enfrentamientos. Las universidades están tomadas y se decide en asamblea los pasos a seguir. El lunes, una manifestación aún más masiva que la del día anterior termina en choques generalizados con la policía antidisturbios. Lxs estudiantes secundarixs motorizan las protestas. Chicxs de trece, catorce, dieciséis años atacan las comisarías de todas las ciudades de Grecia. Con cócteles molotov, con piedras, con frutas, con frascos de yogurt. La policía responde con gases lacrimógenos. Lxs adolescentes se repliegan, se dispersan, vuelven a juntarse, atacan nuevamente.

El martes 9 una multitud acompaña al cementerio de Falirio el féretro con el cuerpo de Aléksandros. El cortejo fúnebre es encerrado por la policía dentro del mismo cementerio. Más de cinco mil personas quedan atrapadas dentro del cerco y son atacadas con gases. Pero las balas de los asesinos a sueldo, las palizas, las detenciones masivas de manifestantes, la guerra química con gases lacrimógenos no sólo no consiguen imponer el terror y el silencio sino que producen el efecto contrario y hace que se refuercen las acciones de lucha por la libertad y contra el terrorismo de estado. Tanto en Atenas como en todas las otras ciudades del país, grandes y pequeñas, grupos insurrectos bloquean y/o atacan comisarías. Al terminar el día, los noticieros de tv ya no saben que decir. Inútil seguir insistiendo con la cantinela de los ”grupúsculos de inadaptados y provocadores”. En Atenas y en otras veinte ciudades, bancos y tiendas de lujo son devoradxs por el fuego de la insurrección. .

El miércoles Grecia amanece paralizada por la huelga. Las manifestaciones en Atenas, parten desde distintos puntos hacia el centro de la ciudad para converger en tres lugares próximos al Parlamento, escenario de violentos enfrentamientos los días anteriores. Al principio no se producen incidentes, pero luego un grupo de manifestantes se desprende de la columna principal y ataca el edificio del Parlamento con piedras y bombas molotov. La policía responde con gases y se repiten las corridas y los incendios. Sólo en Atenas son detenidas más de doscientas personas.

El viernes, el levantamiento popular comienza a generar experiencias de autoorganización. En el barrio de Ayios Dimitiros, lxs empleadxs públicxs coparon el ayuntamiento y expresan: ”Estamos en guerra civil: con los fascista, con los banqueros, con el estado y con los medios que quisieran ver una sociedad obediente” A la noche, una asamblea popular decide continuar la toma hasta que todxs lxs arrestadxs queden libres y sin cargos. Se ocupan radios y se difunden proclamas. En la ciudad de Patras, anarquistas ocupan durante media hora el canal de televisión Super B. Las manifestaciones, violentas y pacíficas, continuaron durante todo el fin de semana, mientras la policía no discriminaba unas de otras y reprimía por igual. El diario mexicano La Jornada afirmó que la policía ateniense disparó unos 4600 cartuchos de gases lacrimógenos y que, prácticamente, acabó el stock disponible, por lo que solicitó repuestos de emergencia a Israel y Alemania. .

Analista y empresarios expresan su temor de que las protestas se extiendan a otras ciudades europeas, como efectivamente pasó en Roma, Madrid, Barcelona, Berlín, Londres, Edimburgo. Copenhague y varias otras. Y tienen razón; el miedo no es tonto.


(Fu entes: Indymedia Madrid, Rebelión.org, La Haine.org, Nodo50.org y, un poco, la prensa burguesa)


Más info:

Insurrección popular tras la muerte de Aléksandros Grigoropoulos (Nodo50)

La revuleta en Grecia, obra de los jóvenes que vieron asesinado su horizonte

Crónica de la manifestación en la embajada griega de Buenos Aires

El capitalismo en llamas (Kaos en la red)

Revueltas estudiantiles y brutal acumulación del capital (Franz Lee)

Basta ya! (texto sin firma repartido en un barrio de Atenas)

Se globaliza la insurrección griega

Carta abierta a nuestros padres

Entrevista a sindicalista griego

Cobertura especial de La Haine



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